miércoles, 31 de mayo de 2017

Armando guerra (III): Dagas y cuchillos

En la mayoría de obras de fantasía, los personajes acaban peleando o luchando entre sí. Ya hemos hablado sobre espadasy sables y Maka nos trajo una interesante entrada desde su experiencia de esgrimista histórica. Pero… ¡no todo en la guerra son espadas! Nos olvidamos de sus hermanas pequeñas, las dagas y los cuchillos.


Diferencia entre dagas y cuchillos


Antes de empezar a hablar sobre el modo de lucha o cómo podemos emplearlo en nuestra novela de fantasía, primero tendremos que diferenciar una daga de un cuchillo y hablar de sus características en común.

Ambos son armas blancas de hojas cortas. A partir de la Edad de Hierro se les empieza a crear un mango para que resulte más cómodo emplearlas. 

Los cuchillos, generalmente, tienen una hoja de un solo filo y se usa principalmente para cortar o rebanar, siendo un arma de tajo. Destaca de la daga en que es mucho más que un arma: sirve para cazar, despellejar las presas o, incluso, comer. Lo que lo convierte en una muy buena arma improvisada: es habitual que se lleve un cuchillo encima y cualquiera, si está bien afilado, puede servir para defenderse. Además, es muy habitual que un guerrero lleve siempre encima un cuchillo, aunque su arma principal sea otra. 

La daga, en cambio, se usa principalmente para clavar. Puede tener un filo o dos, pero lo más importante es mantener siempre afilada la punta. Se trata de un arma perforante.  

Tipo de lucha con cuchillos y dagas 


Mientras que las espadas y lo sables son las armas de los caballeros, los cuchillos y las dagas se destinan, prototípicamente, a los ladrones y rufianes; y no en balde tienen esta fama. Lo primero que los diferencias de sus hermanas mayores es que son armas pequeñas, fáciles de esconder entre los pliegues de un vestido o un discreto bolsillo. Es el arma ideal para un asesino que no quiere llamar demasiado la atención. 

Pero centrémonos en el estilo de lucha. Un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con cuchillos o dagas será mucho más intenso que uno con espadas. Piensa que la corta distancia entre los contrincantes les obligará a ser más rápidos y más ágiles. Un instante de vacilación o un instante de duda puede provocar la muerte, y esta intensidad tienes que saber expresarla en tu novela.

Para esta parte de la entrada, me ha echado un cable Maka, que me ha explicado los dos principales tipos de lucha que se pueden dar en un enfrentamiento con armas blancas cortas.
  • El primero de ellos es un tipo de combate más defensivo. Ambos contrincantes van esquivando o bloqueando los ataques de su rival mientras intentan herir el brazo con el que sujeta el arma. Estas heridas, especialmente si se logra realizar un corte profundo, ralentizarán el ataque y los reflejos de tu contrincante. Aprovechando esta ventaja, se puede atestar un golpe mortal en el cuello. Este tipo de lucha, además, te permite la opción de apiadarte de tu rival, pues las heridas del brazo, al ser especialmente dolorosas y molestas, incapacitarían a tu adversario.
  • El segundo tipo es mucho más ofensivo. Se trata de un tipo de lucha que está directamente enfocada a matar a tu enemigo. Es una lucha mucho más violenta e intensa, pues los contrincantes están poniendo su propia vida en riesgo para matar a su adversario. Este tipo de lucha requiere mucha velocidad y muy buenos reflejos. Necesitas estar bien entrenado, lo que deja fuera de este tipo de lucha a muchos.

En general, ambos tipos de lucha requerirán del guerrero ser veloz y tener una muy buena capacidad de reacción, así como otras características biomecánicas del cuerpo. Se trata de un tipo de lucha en la que cualquiera es capaz de intentar defenderse pero que requerirá de un gran entrenamiento si se usa un tipo de lucha mucho más ofensiva. Recuerda que, en tu novela, para resultar verosímil, tendrás que saber ofrecer al lector cierta sensación de urgencia, ansiedad e, incluso, excitación. 

¿Qué debes destacar de estos enfrentamientos?


La cercanía. Es una lucha a muy corta distancia del adversario. Tu personaje debe sentir cierto miedo o excitación al sentirse tan cerca del enemigo. Es más, al iniciar la pelea y herir al adversario, sentirá la sangre caliente en sus propias manos. Esta sensación sirve muy bien para mostrar los sentimientos de tu personaje al terminar con la vida de alguien. No es lo mismo matar a alguien con una flecha que verlo morir en tus propias manos. 

Lo pasional. Los cuchillos son el arma prototípica en crímenes pasionales. Como ya hemos visto más arriba, la cercanía hace que sientas las muerte de tu adversario. Por eso, generalmente, se emplea para realizar actos violentos en los que impera la rabia o el odio. Es decir, enfrentamientos mucho más personales en los que impera un sentimiento. Te puede ser muy útil en tu novela si deseas profundizar o darle mayor importancia a un sentimiento dominante de un personaje.


Velocidad. Lo he recalcado mucho, pero lo vuelvo a decir. En este tipo de enfrentamientos vence no sólo el más rápido sino el que tenga mejores reflejos. Por eso, debes describir el enfrentamiento como algo rápido y veloz. Déjate de descripciones, déjate de conversaciones con su adversario. Tu personaje se juega la vida y se concentrará en salir bien parado; que tu narración se equipare con su sensación de urgencia. 


Cuchillos o dagas arrojadizas


En todo momento estábamos hablando de dagas o cuchillos que emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; pero no me olvido de la posibilidad de lanzarlas a cierta distancia. 

Lo primero que tienes que tener en cuenta si deseas dotar de esta posibilidad a tus personajes es que las armas blancas arrojadizas son distintas a las que se emplean cuerpo a cuerpo. Están pensadas para clavarse en el cuerpo del enemigo, por lo que tendrán la punta más afilada de lo normal y serán más ligeras, más aerodinámicas, para propiciar lanzarlas desde más lejos. 

Lo segundo es que lanzar un arma así y clavarla donde deseas, no es algo fácil. Si no te lo crees, pruébalo tú mismo. Seguro que, si lo intentas, la mayoría de veces o das en tu objetivo con el mango o no le has dado la suficiente potencia como para que se clave en su sitio. Para que un arma así sea útil, necesitas que tu luchador posea fuerza para darle la potencia deseaba, gran puntería y, obviamente, mucha práctica. 

Por último, a diferencia de otras armas a distancia como al arco o la ballesta, al lanzar los cuchillos se pierde el arma. Esto puede parecer muy obvio, lo sé, pero es algo que debes tener en cuenta si deseas describir peleas verosímiles en tu novela. Si sólo le quedan cinco cuchillos que poder lanzar, tu personaje no debería arriesgarse a gastarlos tontamente. Debería emplearlos sólo cuando sabe que va a acercar en su tiro y, además, de que va a resultar letal. Lo ideal es tener la posibilidad de volver para recuperar el cuchillo. Es relativamente fácil fabricar flechas, pero es muy complicado –y caro– reponer dagas arrojadizas perdidas en una batalla. 

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Y eso es todo. No olvides darle realismo a tus batallas. Aquí solo te he dado algunas premisas para tener en cuenta el tipo de lucha que se daría en un enfrentamiento a cuchillo. Sin embargo, te animo que a busques por Youtube: existen un montón de videos donde te enseñan mecanismos de defensa e, incluso, técnicas de lucha. 

Cuéntame, ¿cómo pelearán tus personajes?


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5 comentarios:

  1. ¡Genial entrada!
    La verdad es que creo que escribir sobre batallas es complicado. He leído no pocas escenas de lucha que aburren porque se dedica mucho tiempo a describir movimientos y no sé si es del todo acertado. Además, para mi gusto, demasiada lucha en un libro lo convierte en tedioso.
    Eso sí, las diferentes armas que puedan emplear los personajes siempre aporta variedad.
    ¡Saludos!

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    1. ¡Muy cierto! Siempre he pensado que las luchas tienen que ser dinámicas y muy visuales. Si no, entrando en demasiados detalles o alargando excesivamente se termina aburriendo al lector.

      ¡Un abrazo!

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  2. Añado un par de variantes de armas blancas cortas.

    El puñal, que viene a ser más o menos lo mismo que la daga (forma triangular, generalmente dos filos, y finalidad punzante) pero más corto; máximo 27 cm, un "tercio" según el Diccionario de Autoridades. Por otro lado, las dagas, más largas, se usaron en la Edad Moderna como arma de "mano izquierda", como complemento de la espada ropera y por eso solían tener gavilanes y hasta guarda para proteger dedos y mano. Y los estiletes, puñales mucho más finos, sin filo y exclusivamente penetrantes, útiles para encontrar resquicios en las armaduras y ofrecer la "misericorida". Pero creo que se pueden usar casi somo sinónimos a la hora de escribir, por eso de la variedad en el texto.

    Por otro lado está la navaja, de un filo, como el cuchillo, que es utensilio antes que arma. Aunque ahí están los famosos duelos de navaja a lo Curro Jiménez o a lo West Side History, jeje. La gran diferencia con el cuchillo es que su hoja pivota sobre un eje y, al cerrarla, queda guardada en una hendidura del mango.

    Creo que se les puede aplicar todo lo que nos cuentas para lograr una buena pelea realista que no resulte para nada tediosa.

    ¡Un saludo!

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    1. Oh, ¡muchas gracias por tu aporte! Siempre me quedará mucho por aprender de armas ^^

      ¡Un abrazo!

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    2. Por cierto, mi nombre latinizado es Iaberius Gundisalvi. No sé por qué me ocultó mi foto y dejó mi nombre en romance :(

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