domingo, 29 de mayo de 2016

¿Cómo describir sin espantar a tus lectores?

Las descripciones. Cuando empecé a escribir, una de las primeras preguntas que me planteé fue: ¿Cuánta descripción debo incluir? Muchas incitan a tu lector a pasar las páginas sin leerlas, pero con pocas no podrá sentirse sumergido en tu universo. Todo escritor debe encontrar ese equilibrio a la hora de describir para evitar llegar a ninguno de los dos extremos.

Como es algo que a mi, personalmente, me cuesta hacer; he indagado por internet buscando consejos y, hoy, os traigo el método que suelo utilizar yo para encontrar este punto medio.



1. Escribe SÓLO la acción

Cuando te enfrentes a la página en blanco, no empieces describiendo la posada en la que se encuentra tu protagonista. Limítate a escribir las acciones, cómo se va desarrollando la trama de ese capítulo. 

De esta manera, evitar irte por las ramas y escribes, primero, el esqueleto de ese capítulo en concreto.

2. Descripción de lo importante

Una vez que tenemos escrita la escena, empezamos a describir lo que sea esencial describir. Es decir, las cosas que serán importantes para la trama. Por ejemplo; un anillo que más adelante delatará la identidad de un personaje, el aspecto físico de los personajes, su armamento, objetos mágicos, etc. 

Así, junto a nuestro esqueleto, tendremos los órganos vitales que sirven para dar vida a nuestra historia. La trama ya estaría completa de esta forma y la historia funciona; pero necesitamos más descripción si no queremos quedarnos demasiado cortos.

3. Ambientación y contextualización

En este momento, toca describir lo que no es importante para la trama, pero si para crear el ambiente que queremos transmitir a nuestro lector: habitaciones y salones, detalles de la vestimenta de personajes de fondo, descripción de pueblos y ciudades; y un largo etc.

En este punto tenemos que tener mucho cuidado y saber diferenciar lo que es necesario describir y lo que no. Si nuestro protagonista está en una posada descansando, deberíamos describir su habitación; pero igual no es necesario destacar que la ventana está rota o que hay telarañas en el techo. 

Sin embargo, hay momentos en los que sí es necesario destacar detalles sin importancia para hacer llegar al lector una sensación concreta. Por ejemplo, si nuestro protagonista, en una noche de tormenta, se refugía en la habitación de una posada; sí que podría ser interesante destacar que la ventana está rota y que el frío y el agua entra en su habitación. Es un método para acercar al lector al estado de ánimo de nuestro personaje. 



Y, muy importante, no olvides que todo lo que escribimos en nuestra novela debe servir par algo. Debes tener claro para que sirve cada descripción y si consideras que alguna no sirve para absolutamente nada, igual sería mejor borrarla. Una novela no es mejor si es más larga, tenlo en cuenta.  

¿Tú como haces las descripciones?



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sábado, 21 de mayo de 2016

¿Cómo crear personajes? Parte I: Creación a tres tempos

Lo confieso: esta entrada me ha traido muchos quebraderos de cabeza. En un principio, tenía intención de hablar sobre la creación de personajes e iba a mostraros distintos modos para hacerlo. Pero me salió una entrada quilométrica que nadie en su sano juicio se leería del tirón -creedme, no pude ni releérmela para corregirla-. Así que la he borrado y he decidido traéroslo por fasículos. A lo largo de las semanas siguientes, iré dejando caer alguna entrada sobre este tema si veo que tiene buena acogida. 


¡Perfecto! Para esta primera entrega, he pensado en traeros MI método favorito. No es ni el mejor ni mucho menos el más productivo, pero es el que más me gusta utilizar cuando empiezo a pensar una historia nueva. Me resulta inspirador y me ayuda a conventir la idea inicial en algo más profundo.

¡N'em per feina!

Lo primero que hago cuando quiero empezar a pensar un personaje nuevo, de una nueva historia, es crear una imagen estática de él. Una imagen o una escena que represente todo lo que quiero que el lector, en su primer contacto con él, piense o sienta hacia el personaje. Un ejemplo, que sé que os encantan:
Un caballero con armadura abollada, oxidada y con lo que parecen manchas recientes de sangre irrumpe en un posada. Todas las conversaciones cesan de golpe y las cabezas se giran en su dirección. El misterioso caballero se dirigue directamente a la barra, deja caer el yelmo en el suelo, descubriendo una larga melena morena, y pide una jarra de cerveza. Permanece así horas, cerveza tras cerveza, taciturno y soltando improperios hacia nadie en concreto.
Yo suelo escribir un capítulo o escena, pero con un esbozo como éste podría ser suficiente para crear la imagen y las sensaciones que queremos transmitir. Esa primera impresión tan importante que SIEMPRE tenemos que tener en cuenta a la hora de crear nuestra novela. Éste será nuestro primer tempo. Estático, una imagen sin profundidad, una simple primera impresión.

A continuación, deberíamos determinar las circunscancias que han llevado a ese personaje a esa situación o estado concreto. Es decir, un pasado. Lo que aquí sería el segundo tempo. Tenemos a un caballero con un evidente problema con el alcohol y que parece huir de algún fantasma. Inventémonos un porqué. 
Escudo y armadura de la guardia real. Perteneciente a un tal Edmund Righman, comandante de un escuadrón de caballería. Muerto anoche en un altercado con un marido un tanto mosqueado. Turk, mendigo a jornada completa, encontró el cadáver aún caliente y decidió ascender en su categoría social tomando prestada su identidad: "Estos imbéciles no hacen nada y comen todos los días, ¿qué mal le hará a Edmund que le quite sus raciones de comida si él no va a aprovecharlas? Incluso puede que me gane el favor de alguna damisela en apuros. Está claro que él triunfó, al menos con una".
Ya sabemos quién es e, igual de importante, quién dice ser. Esta información no tiene porque estar en disposición del lector, recordar que esto es sólo parte de nuestra preparación. Ahora que ya tenemos un pasado sólo nos queda crearle un futuro, el tercer tempo, ¿qué le sucederá a Edmund o Turk en la historia? En este punto debemos trazar la trama, en líneas muy generales, de la historia personal de este personaje, que puede estar más o menos relacionado con la trama de la obra dependiendo si se trata de un personaje principal o secundario. Vamos a imaginar que nuestro mendigo-caballero es el protagonista de nuestra historia: 
Se verá sumergido en una guerra de la que no sabe nada -tan poco que no sabe ni cual es su bando-; es más, tendrá que suplir la función de embajador de el fallecido Edmund, quien viajaba a otro estado para pedir auxilio militar a su reinante. Tiene suerte pues su escuadrón ha muerto en una emboscada mientras el comandante estaba en cama ajena, así que se relaciona con gente que no lo ha visto hasta que él se presenta.

¿No sería divertido un libro con este protagonista? 
A mí, me lo parecería. 

Así, a lo tonto, he creado un personaje para una historia en la que no estaba pensando... ¿Veis? Se trata de un método bastante eficaz para inspirarnos y dejarnos llevar por la imaginación. Luego decidiremos si utilizar este personaje o no; pero no perdéis nada por crear personajes por crear. 

Si decimos que nos gusta como se va encaminando el personaje, podemos cogerlo, meterlo en un probeta y dedicarnos a experimentar con él para crearle una personalidad más compleja y una evolución que nos guste. Y, para esto, lo más divertido es coger los típicos tests de la revistas tipo SuperPop y contestarlas desde su punto de vista. Vamos, no me miréis así, no debo ser la única que lo ha hecho. ¿No? ¿En serio?


Y este es uno de los métodos para empezar a idear personajes. Sobre todo pensado para empezar historias nuevas o ayudar a que surja la imaginación cuando estamos más estancado.

Dime, ¿qué método utilizas tú?


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martes, 10 de mayo de 2016

5 sistemas mitológicos para tu novela de fantasía

En los seis pasos que debes seguir para escribir una novela, entrada que os traje la semana pasada, hablé, de forma muy genérica del worldbulding. Ese cajón maestro en el que metemos todo lo que nos sirve para darle profundidad a nuestro mundo. Puesto que, a pesar de ser sus ceradores, tenemos que imponernos ciertas reglas para llenar la obra de coherencia. Pues bien, hoy hablaremos de religión.


Todas las civilizaciones existentes, TODAS, tienen una religión, una mitología propia y unas reglas que creen que deben respetar. ¿Por qué las tuyas no iban a tener también una?

Os traigo cinco tipos, muy generalizados, de religiones en las que puedes basar la tuya si no sabes ni por donde empezar.

1. Monoteismo

Es la más sencilla y la que provoca menos quebraderos de cabeza a los autores aunque, para mi gusto, peca de simple. Hay un único dios, creador del Universo y al que todo el mundo tiene que adorar si no quiere morir fulminado -que manía tienen los dioses con fulminar a los paganos-

Con esta variante, solo tendrás que crearle un nombre a tu dios, las reglas que éste impone a su civilización y, por supuesto, una serie de mitos que lo relacione con la humanidad.
1.2. Binoteismo (??)

Vale. Sí. Me he intentado el término. Pero no sabía como llamar a una de las variantes más típicas del monoteismo: No sólo hay un dios, sino también su Archienemigo, un ser maligno que suele vestir de negro, habitar en lo más profundo del infierno y tiene por costumbre tocarle las narices a nuestro gran dios con planes malvadísimos para dominar el mundo. 

Esta es la versión más prototípica de religión en nuestra fantasía, porque es la más fácil, no tienes ni que inventarte nombres; pones a Dios y al Diablo y, ale, ya lo tienes todo creado. Sólo tienes que crear una paladían por cada divinidad y que se peleen a muerte por sus dioses (o que se vayan de copas y los dejen a los dos peleándose a solas, que es lo que yo haría).
 
2. Politeismo antropomórfico

Es la forma bonita de llamar a las mitología tipo la grecoromana o la nórdica. Civilizaciones con un gran panteón de dioses con forma humana o semihumana. En general, cada uno de ellos tiene una apariencia y un carácter muy concreto; además de tener asignado alguna función específica: el dios del vino, la de la agricultura, el de los relámpagos y el dios entre dioses -siempre hay un mandamás en todos lados-

Este tipo suele traer un muy amplio abanico de divinidades que puede dar mucho juego a la hora de crear Órdenes y Templos distintos, así como distintas reglas o modo de vivir la religión dependiendo de a quién se sea fiel. Personalmente, es del tipo que más me gusta, pero profundizar demasiado en esto, sin ser algo esencial para la trama, puede resultar tedioso para el lector. Así que ve con ojo.

3. Divinidades elementales

Esta resulta la opción más sencilla: Las diosas del Agua y de la Tierra y los dioses del Aire y del Fuego -no sé porqué pero siempre suelen tener el mismo género-. Es una buena opción para cuando vas a utilizar la religión de mero fondo. Les das un nombre y alguna característica sobre la personalidad de cada uno -para disfrazar un poco su simpleza- y puedes tener un buen marco sobre el que empezar.

Este tipo es más sencillo que el anterior, pues solo tienes que pensar en cuatro dioses, al mismo tiempo que puedes dotarle de cierta complejidad si trabajas bien sus personalidades.
4. Tótems

Este tipo de religión siempre me ha llamado mucho la atención. No se trata de adorar a la divinidad como algo ajeno a uno mismo, sino que la integran de forma preciosa con la vida cotidiana. Esto se logra dándole a cada individuo un tótem que lo representa ante el resto de espíritus de la naturaleza. Un tótem que lo defiende de las tiniebras siempre y cuando éste obedezca a los instintos que su tótem le otorga. Un personaje con el tótem de un conejo, no actúa de la misma forma que al que le acompaña el espíritu de un león. 

Esta religión es sencilla de crear, pues sólo necesitarás crear los mitos de su alrededor, pues cada individuo lo vivirá de una forma totalmente distinta.

¡Perfecto! 
Ya has elegido el tipo de religión que más se acomoda a tu historia

¿Y ahora qué?

Por que sí, amigo. Ahí no se termina. No se termina al crear a los dioses, por supuesto que no, tienes que especificar en qué medida la religión afecta a los mortales. Para eso, voy a darte una serie de puntos que tener en cuenta:
  • Toda religión tiene unos mitos para explicar ciertas cosas: ¿Por qué llueve?, ¿Por qué el sol se pone por la noche y sale por la mañana?, ¿Por que las mujeres sangran una vez al mes?, ¿Por qué existen las estaciones del años?, ¿Cómo se creó el mundo y la vida? y un largo etc.
  • Toda religión tiene unos personajes relevantes: El primer hombre y la primera mujer; Los paladines de los dioses; los amantes de los dioses y sus hijos, los semidioses; los enemigos de los dioses y, por tanto, del mundo que crearon; y otro largísimo etc. 
  • Por último, destacar también los regalos que los dioses hicieron a los hombres (fuego, sabiduría, magia, etc); así como las ofrendas que los hombres tienen que hacer para no enfurecerlos (mejores cosechas, mejores remados o, incluso, mejores hombres y mujeres).

Y hasta aquí mi entrada. No es una guía extensa, ni mucho menos, pero intento ofreceros los puntos clave que tendréis que tener en cuenta a la hora de crear vuestros propios mitos y dioses. 

Contadme, ¿qué sistema os gusta más?

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sábado, 7 de mayo de 2016

Mis 5 tipos de personajes femeninos más odiados

De todos es sabido que lo que hace grande a una novela son los personajes. Obviamente influye también el estilo del autor, la trama y el mundo que lo rodeé, pero creo que todos coincidiremos en que creando unos muy buenos personajes, ya tienes gran parte del trabajo hecho. Pues bien... y yo me pregunto ¿porque coño entonces la gente sigue usando personajes de mierda?


No sé muy bien porque, pero parece ser que los personajes femeninos cuestan más de desarrollar. O, al menos, me he encontrado yo con muchísimo tópicos horribles que se repiten una y otra vez en la literatura. Hoy os traigo estos cinco, que son los peores desde mi punto de vista. 

5. La falsa chica dura

Vamos a crear a una chica dura, fuerte, independiente, decidida, capaz de defender a los suyos usando la violencia. Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando, adelantandonos en la novela, nos damos cuenta que esta dureza exterior esconde inseguridad o autoestima baja, que sólo se logra resolver cuando cae perdidamente enamorada del guaperas de turno y, al lanzarse a sus brazos, pierde esa dureza -pues solo era sintoma de esa inseguridad- y se convierte en cualquiera de los cuatro siguientes tipos de personaje. ¿Ejemplos de esto? Tris de Divergente o Katniss de Los Juegos del hambre

Evita, al escribir, esta gilipollez. Si quieres crear un personaje duro, hazlo. Que sea sádica y violenta, que disfrute vengándose. Toma de modelo, por ejemplo, a La Novia de Kill Bill. 

4. La bella y atractiva guerrera

En la mayoría de obras de fantasia suele haber un personaje femenino que es guerrera y, al mismo tiempo, bellísima -a veces, incluso, se trata de una princesa-. Generalmente, termina perdidamente enamorada de nuestro Héroe y blablabla. ¿Cuál es el problema? Para mi, es inverosímil que una bella princesa sea también una guerrera. A ver, siendo francos. A una mujer que se haya curtido en mil batallas, tenga musculacos y mil cicatrices, no podrías calificarla de "Bella". Los autores, en este punto, se olvidan de lo pesadas que son las espadas, en lo que cuesta tensar bien un arco o lo cansado que es llevar encima una armadura al montar a caballo. 

Si quieres crear una mujer que sea una guerrera, hazlo; pero se coherente. Si lleva entrenando toda su vida, no puede ser delicada como un cisne. Si es buena con la espada, debe tener unos buenos músculos. Un muy buen ejemplo de este tipo de personaje es Brienne de Canción de Hielo y Fuego, que le apodan La Bella para mofarse de ella.

3. La feminista medieval (¿wtf?)

A mi este tipo de personajes me dan muchísima rabia, sobre todo si se encuentran en una novela histórica ambientada en la época medieval. Normalmente, las novelas fantásticas están ambientadas en un mundo cercano a nuestro medievo; y, en cierto modo, acojen muchas de nuestro modo de ver aquella época. 

Algo que aparece en casi todas es la posición de la mujer, claramente inferior a los hombres y con menos privilegios. Pues bien, a alguien iluminado se le ocurrió meter una idea claramente moderna en una ambitanción medieval: ¡creemos personajes femeninos que luchan por defender su posición en la sociedad! O, más estúpido todavia, ¡un personaje femenino que lucha por poder escoger esposo! Lo peor de todo es que tuvo éxito y la plaga se extendió. Un ejemplo de esto son prácticamente todos los personajes femeninos de Los pilares de la tierra, todas ellas luchan por su amor verdadero y su independiencia como mujer.

A ver, para mi, como medievalista, creo que una mujer criada en ese universo no cuestionaría su modo de vida con tanta facilidad. Debería haberle pasado un gran trauma o tener una personalidad muy concreta para dedicarse a ir en contra de la sociedad que la crió. Un buen ejemplo de esto es Cersei de Canción de Hielo y Fuego, una mujer que sabe perfectamente donde está su lugar en la sociedad, pero intenta participar en un juego de hombres. De hecho, Cersei dice en varias ocasiones que ella debería haber nacido hombre pues no está a gusto con su posición como mujer. 

2. La doncella en apuros

Creo que en este punto sobran las palabras. Este personaje solo sirve para que sea rescatada, se enamore y se case con el protagonista la ver su valentía y mierdas por el estilo. No tiene personalidad, es plana y podría perfectamente tratarse de un jarrón de adorno. "El guerrero que mató a un dragón para recuperar el jarrón que le dejó en herencia su difunta madre", no suena tan mal. 

Elimina estas tonterías. Puedes dejar a tu personaje prisionera, pero igual podría valérselas por ella misma para salir. O podría ser él quien se queda atrapado y es ella quien le rescata. Puedes usar el tópico del rescate de la chica, pero que al menos la chica no sea totalmente inútil, porque a veces da risa lo penosas que llegan a ser. 

1. La Mary Sue

Oh, sí. Llegamos al colofón de lo horripilante en literatura. Mary Sue es el nombre que ha adoptado el tópico de una protagonista muy específica. Se trata de un alterego del autor o, bien, del lector. Es totalmente perfecta, no se le pueden apreciar defecto alguno, el mundo gira a su alrededor y todos los otros personajes le admiran y adoran. Por si fuera poco, suelen tener una gran habilidad en algún tipo de arte y un poder o capacidad psiquica que le hace especial. Siempre hay algún personaje, o varios, que caen perdidamente enamorados a sus pies. Ah, y, por su puesto, tiene un físico despampanante. En general, son muy planas y tienen un caracter cambiante sin ningún tipo de lógica. 

Ejemplos de estos en la literatura hay a millones: Tris de Divergente, Bella de Crepúsculo, Alyssa de Susurros y un largo etc. 

Debes evitar tener una Mary Sue de protagonista y, para ello, lo único que tienes que hacer es dotarle de una personalidad compleja: darle defectos, ambiciones, errores que vaya a cometer e, incluso, un cierto toque oscuro. 



Y estas son mis cinco más odiadas,
¿Te has topado con una de estas en alguna novela? 


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martes, 3 de mayo de 2016

6 pasos que debes seguir para escribir una novela

Estoy segura de que ese día en el que te dijiste a ti mism@ que ibas a escribir una novela, que ibas a ponerte en serio de una vez con esa historia que te rondaba la mente; ese día, seguro que te planteaste un "genial, pero ¿por dónde coño demonios empiezo?"

Muchos -me incluyo de cabeza- cometemos el gran error de empezar a escribir una novela escribiendo. Vale, sé que suena tremendamente estúpido. Pero tenéis que tener en cuenta que escribir una novela tiene un inmenso trabajo detrás. Por eso, hoy, os traigo esta entrada.


1- Una chispa, una idea

Todo empieza con un chispazo. Estás tan tranquil@ en tu casa cuando de repente... ¡ZUM! Una idea irrumpe en tu cabeza. Empieza siendo algo pequeño pero le vas dando vueltas y más vueltas hasta que empieza a tener forma y te entusiasmas, empiezas a imaginar un libro a partir de esa idea. Incluso una segunda parte. Y te rebanas la cabeza decidiendo la banda sonora que tendrá la película -seguro que más de uno llega a mis mismos extremos-.

Entonces es cuando la mayoría, en medio de toda la euforia que da toparse con una nueva y refrescante idea, se pone a escribir. No, alto. Para el carro. Coge una libreta y apunta ideas sueltas. Apunta diálogos que te vengan a la cabeza. Personajes y escenas de batalla. Pero no empieces a escribir tu borrador. Piensa que lo que tienes ahora en la cabeza es solo la semilla que tienes que tratar con mimo si quieres que termine germinando.

2- Worldbuilding

Perfecto. Tenemos una buena idea. Y, de paso, una libreta llena de ideas de lo más variopintas. Ahora toca ordenar todo nuestro caos mental y crear el mundo alrededor girará nuestro novela. 

Yo siempre me enfoco en la novela fantástica por lo que hay muchísmo que inventar y terminar de decidir: sistema de magia, sistema político, la historia de las civilizaciones que existan, religiones y mitologías e incluso tenemos que saber como introducir criaturas fantásticas.

En este paso tenemos que montar nuestro mundo por entero, incluyendo su geografía -si no queremos ubicarlo en la Tierra, claro-. Es un paso un tanto lento, pero a mi me encanta. Es cuando podemos dejarnos llevar mejor, porque no estamos escribiendo nada serio, simplemente algunos apuntes que tener en cuenta a la hora de escribir. 

Es importante que no os saltéis este punto, puesto que es extremadamente necesario para que podais ubicaros bien dentro de vuestro mundo, lo conozcais como a vuestro y sepáis moveros bien en su interior.

3- Personajes

Una vez que ya conoces tu mundo como a la palma de tu mano toca hacer lo propio con los personajes. Y hablo de TODOS. Debes hacer ficha de todos los personajes que aparezcan en tu historia. Sea el amigo del protagonista o sea el tabernero al que le compra provisiones. Igual no deberías hacerle una ficha a "Soldado anónimo número 254" ni a sus predecesores, pero a cualquier personaje que interactúe algunas escenas con tus protagonistas y tenga un nombre propio, deberías conocerlo bien. 

Dentro de poco os traeré una entrada sobre como crear estas fichas, pero os enlazo la de Alister Mairon, es muy útil y completa -debo confesar que la ficha que uso yo tiene partes tomadas de la suya-.

Es incluso más importante tener los personajes bien planificados y desarrollados, por lo que yo no me saltaría jamás este punto.

4- Escaleta

Tenemos la idea, tenemos el mundo y tenemos a los personajes, ahora me preguntarás, ¿empiezo a escribir ya? Pues no, amigo. Aún no. Ahora toca la tarea, para mí, más ardua de todas: crear la escaleta.

Ejemplo de escaleta extraído de bloguionistas
¿Qué es la escaleta? Es el esqueleto de nuestra historia. Hay mil tipos de escaletas, las puedes hacer a ordenador, a mano o pintarla en la pared, pero todas sirven para lo mismo: dividir la trama argumentativa de tu historia en los distintos capítulos. Es el momento en el que te paras a decidir qué pasará en cada capítulo para tenerlo todo bien dividido y planificado.

Hay quien prefiere dejar más margen a la improvisación; pero todos, de forma más completa o menos detallada, se crean un esquema que simplifica y divide su trama en distintas partes. 

Creo que una escaleta bien elaborada es esencial, sobre todo en tramas complejas en las que interactúan más de un punto de vista y más de un protagonista. Aunque sea ardúo y pesado, es algo básico para que tu novela no cojeé y poder prever con tiempo los momentos de tensión de tu obra.

5- Escribir

Y, ahora sí, toca escribir. Es importante no confundir el punto cinco con el seis. Después de pasarnos horas y horas planificando, tenemos que soltar toda nuestra creatividad y plasmarla capítulo tras capítulo. No te pares a corregir, no te pares a modificar. Escribe sin parar


Una vez terminado el último capítulo de tu escaleta, tendrás, al fin, tu primer borrador. Pero, no te confundas, no tendrás tu libro terminado.

6-  Editar y corregir 

Ahora toca corregir y reescribir. Cada cual decide a cuantas relecturas y reescrituras somete su obra, pero es extremadamente aconsejable que, después de pasar por tu filtro, pase por un corrector profesional -quieres crear algo de buena calidad- para terminar de tener tu obra completa y corregida. 

Ahora sí. Ya tienes tu obra escrita. Solo te falta un editor y hacerte rico de la noche a la mañana con el bombazo de tu historia -soñar es gratis, dejadme-.




Y, dime, ¿sigues este orden?
¿En qué proceso te encuentras?


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