sábado, 7 de mayo de 2016

Mis 5 tipos de personajes femeninos más odiados

De todos es sabido que lo que hace grande a una novela son los personajes. Obviamente influye también el estilo del autor, la trama y el mundo que lo rodeé, pero creo que todos coincidiremos en que creando unos muy buenos personajes, ya tienes gran parte del trabajo hecho. Pues bien... y yo me pregunto ¿porque coño entonces la gente sigue usando personajes de mierda?


No sé muy bien porque, pero parece ser que los personajes femeninos cuestan más de desarrollar. O, al menos, me he encontrado yo con muchísimo tópicos horribles que se repiten una y otra vez en la literatura. Hoy os traigo estos cinco, que son los peores desde mi punto de vista. 

5. La falsa chica dura

Vamos a crear a una chica dura, fuerte, independiente, decidida, capaz de defender a los suyos usando la violencia. Hasta aquí todo bien. El problema viene cuando, adelantandonos en la novela, nos damos cuenta que esta dureza exterior esconde inseguridad o autoestima baja, que sólo se logra resolver cuando cae perdidamente enamorada del guaperas de turno y, al lanzarse a sus brazos, pierde esa dureza -pues solo era sintoma de esa inseguridad- y se convierte en cualquiera de los cuatro siguientes tipos de personaje. ¿Ejemplos de esto? Tris de Divergente o Katniss de Los Juegos del hambre

Evita, al escribir, esta gilipollez. Si quieres crear un personaje duro, hazlo. Que sea sádica y violenta, que disfrute vengándose. Toma de modelo, por ejemplo, a La Novia de Kill Bill. 

4. La bella y atractiva guerrera

En la mayoría de obras de fantasia suele haber un personaje femenino que es guerrera y, al mismo tiempo, bellísima -a veces, incluso, se trata de una princesa-. Generalmente, termina perdidamente enamorada de nuestro Héroe y blablabla. ¿Cuál es el problema? Para mi, es inverosímil que una bella princesa sea también una guerrera. A ver, siendo francos. A una mujer que se haya curtido en mil batallas, tenga musculacos y mil cicatrices, no podrías calificarla de "Bella". Los autores, en este punto, se olvidan de lo pesadas que son las espadas, en lo que cuesta tensar bien un arco o lo cansado que es llevar encima una armadura al montar a caballo. 

Si quieres crear una mujer que sea una guerrera, hazlo; pero se coherente. Si lleva entrenando toda su vida, no puede ser delicada como un cisne. Si es buena con la espada, debe tener unos buenos músculos. Un muy buen ejemplo de este tipo de personaje es Brienne de Canción de Hielo y Fuego, que le apodan La Bella para mofarse de ella.

3. La feminista medieval (¿wtf?)

A mi este tipo de personajes me dan muchísima rabia, sobre todo si se encuentran en una novela histórica ambientada en la época medieval. Normalmente, las novelas fantásticas están ambientadas en un mundo cercano a nuestro medievo; y, en cierto modo, acojen muchas de nuestro modo de ver aquella época. 

Algo que aparece en casi todas es la posición de la mujer, claramente inferior a los hombres y con menos privilegios. Pues bien, a alguien iluminado se le ocurrió meter una idea claramente moderna en una ambitanción medieval: ¡creemos personajes femeninos que luchan por defender su posición en la sociedad! O, más estúpido todavia, ¡un personaje femenino que lucha por poder escoger esposo! Lo peor de todo es que tuvo éxito y la plaga se extendió. Un ejemplo de esto son prácticamente todos los personajes femeninos de Los pilares de la tierra, todas ellas luchan por su amor verdadero y su independiencia como mujer.

A ver, para mi, como medievalista, creo que una mujer criada en ese universo no cuestionaría su modo de vida con tanta facilidad. Debería haberle pasado un gran trauma o tener una personalidad muy concreta para dedicarse a ir en contra de la sociedad que la crió. Un buen ejemplo de esto es Cersei de Canción de Hielo y Fuego, una mujer que sabe perfectamente donde está su lugar en la sociedad, pero intenta participar en un juego de hombres. De hecho, Cersei dice en varias ocasiones que ella debería haber nacido hombre pues no está a gusto con su posición como mujer. 

2. La doncella en apuros

Creo que en este punto sobran las palabras. Este personaje solo sirve para que sea rescatada, se enamore y se case con el protagonista la ver su valentía y mierdas por el estilo. No tiene personalidad, es plana y podría perfectamente tratarse de un jarrón de adorno. "El guerrero que mató a un dragón para recuperar el jarrón que le dejó en herencia su difunta madre", no suena tan mal. 

Elimina estas tonterías. Puedes dejar a tu personaje prisionera, pero igual podría valérselas por ella misma para salir. O podría ser él quien se queda atrapado y es ella quien le rescata. Puedes usar el tópico del rescate de la chica, pero que al menos la chica no sea totalmente inútil, porque a veces da risa lo penosas que llegan a ser. 

1. La Mary Sue

Oh, sí. Llegamos al colofón de lo horripilante en literatura. Mary Sue es el nombre que ha adoptado el tópico de una protagonista muy específica. Se trata de un alterego del autor o, bien, del lector. Es totalmente perfecta, no se le pueden apreciar defecto alguno, el mundo gira a su alrededor y todos los otros personajes le admiran y adoran. Por si fuera poco, suelen tener una gran habilidad en algún tipo de arte y un poder o capacidad psiquica que le hace especial. Siempre hay algún personaje, o varios, que caen perdidamente enamorados a sus pies. Ah, y, por su puesto, tiene un físico despampanante. En general, son muy planas y tienen un caracter cambiante sin ningún tipo de lógica. 

Ejemplos de estos en la literatura hay a millones: Tris de Divergente, Bella de Crepúsculo, Alyssa de Susurros y un largo etc. 

Debes evitar tener una Mary Sue de protagonista y, para ello, lo único que tienes que hacer es dotarle de una personalidad compleja: darle defectos, ambiciones, errores que vaya a cometer e, incluso, un cierto toque oscuro. 



Y estas son mis cinco más odiadas,
¿Te has topado con una de estas en alguna novela? 


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6 comentarios:

  1. Es verdad, es horrible abrir un libro y descubrir este tipo de personajes XD Veo que pones a Tris en todas partes jajaja, yo no la pondría en todas, pero bueno, los demás ejemplos coincido completamente.
    A mí lo que me pone más nerviosa es la mezcla de la chica guerrera y la chica en apuros. Es desquiciante, prque se supone que si es guerrera va a poder apañárselas, pero no, de repente tiene un cambio de personalidad a lo Mary Sue y necesita ayuda de un héroe xdxd
    Me ha gustado mucho la entrada, un besooo

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  2. Cuánta razón en una sola entrada jajaja, me parto. No, en serio, es demasiado triste. Luego está la que es mágicamente mágica porque tiene poderes o algo así pero luego es super outsider de la vida, que no tiene amigos más que un chico y una chica raritos, y es odiada por la popular buenorra. Y fin de la historia. En libros juveniles, de estas las hay a patadas, por desgracia... Me ha gustado mucho la entrada, de verdad.
    Un besito!

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  3. Yo me indigné mucho leyendo Los pilares de la Tierra precisamente por los personajes femeninos. Todas estaban tan adelantadas a su tiempo que ya eran casi Mary Sues. Especialmente Aliena, esa chica me ponía enferma. ¡Muy buena entrada! ¡Nos leemos!

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  4. De acuerdo con todo, salvo con lo de la "feminista medieval". Precisamente los personajes femeninos con este carácter son los que nos han enamorado a millones de seguidores de "Los pilares de la Tierra". Casualmente hace unos días he terminado "Un mundo sin fin" y es algo que se repite, pero está de sobra justificado, porque estos personajes que de repente se rebelan contra la forma de pensamiento de la época han pasado por calamidades que las acaban marcando, lo que las hace ser rebeldes por naturaleza y cuestionarlo todo.

    Un beso ;)

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    1. Hola Ray. Creo que una cosa es lo que un personaje nos transmita, que eso es algo subjetivo, y otra el realismo de ese mismo personaje. En la Edad Media, lo más parecido que hubo a una feminista fue Cristina de Pizan, que se limitó a pedir más educación para las mujeres aristocráticas. De manera que estoy de acuerdo con Taty. Lo único que me gustaría añadir es que el feminismo no es el único anacronismo moral que solemos encontrar. También vemos personajes medievales que defienden ¡los derechos humanos o la libertad de religión!

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